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Liderazgo, una herramienta de gestión y desarrollo

El liderazgo es un tema que en los últimos años ha venido ganando importancia y reconocimiento en áreas como la administración, los negocios y en general en las organizaciones. Todos parecen conocer el término, pero pocos pueden definirlo. Lo que sí es claro, es su importancia para las organizaciones y su impacto en el cumplimiento de metas y objetivos.

El Liderazgo según R. Stogdill se refiere al proceso de influir sobre las actividades de un equipo organizado en sus esfuerzos, logros y metas, visto así la situación existente en el mundo empresarial contemporáneo ha enfatizado la necesidad de que las empresas sean cada día más competitivas.

Hoy en día se habla de capital humano, intelectual, potencial humano para referirse al recurso humano como elemento primario y factor diferencial, al momento de ver a la organización como líder en el mercado en el que se desempeñe.

La evolución constante de las organizaciones y el ambiente social han obligado a las empresas a perfeccionar los procesos y procedimientos de su actividad empresarial, buscando ser primeros en sus mercados teniendo en cuenta el liderazgo como estilo de dirección que aporta al crecimiento, desarrollo y estabilidad de la compañía

El liderazgo como elemento de la gestión organizacional viene siendo estudiado y analizado por su incidencia en el desempeño laboral de los colaboradores, su impacto económico y su influencia en la vida social, lo que ha determinado la necesidad de preparar a empleados y equipos de trabajo en hábitos y competencias de mejora continua como factor estratégico de eficiencia y satisfacción laboral.

Las nuevas tendencias sociales y las necesidades de dirección organizacional no son un proceso que surge de manera espontánea sino que exige contar con directivos capacitados y preparados para planear, organizar, ejecutar y controlar las diferentes labores que se desarrollan en el día a día de la organización con la finalidad de cumplir con los objetivos trazados, obteniendo los resultados esperados.

El estilo de dirección es el eslabón de la cadena del desarrollo organizacional, de la correcta gestión del talento humano, las tareas, la tecnología depende los resultados alcanzados, es por eso que herramientas como el liderazgo deben ser intrínsecos a la capacitación de directivos y colaboradores.

Los antiguos griegos y los romanos  hicieron popular el concepto que: “el líder nace y no se hace”,  lo que en otras palabras definía que se nacía con las cualidades innatas, o con el don atribuido por la gracia divina, concepto que posteriormente fue debatido dejando ver que además de las cualidades innatas, el liderazgo puede ser desarrollado a través de diferentes técnicas como el coaching y se desarrolla a través de diferentes procesos.

Recordemos que muchos de los procesos afectivos pueden ser aprendidos con constancia y dedicación, lo mismo que habilidades sociales como planificar, ayudar, y organizar se pueden lograr con voluntad.

Un liderazgo ejercido de manera que evite los conflictos dentro de los directivos, colaboradores y equipos de trabajo puede llegar a ser un método de éxito para alcanzar el desarrollo de la organización, lo que a su vez y entendiendo la complejidad de los seres humanos da pie a clasificar los estilos de liderazgo de acuerdo al nivel de impacto en efectivos e inefectivos en términos en cuanto influyen en el desempeño laboral, organizacional y relaciones interpersonales.

El liderazgo dentro de las organizaciones no puede ser impuesto, debe ser una tarea que involucre a todos y sea asumida con compromiso y pertenencia, es por ello que podemos atrevernos a decir que no existe una receta mágica ni un estilo de liderazgo apropiado, sino una dinámica que se adapte a las condiciones y necesidades de cada compañía.

El liderazgo organizacional se logra cuando se cuenta con un equipo humano comprometido y capacitado, imprescindible como factor de apoyo a la productividad, colaboradores con calidad humana, formación técnica y profesional pero especialmente con una actitud orientada a la mejora continua y las buenas relaciones personales.

Las organizaciones de hoy día necesitan contar con líderes capaces de influir y lograr que sus colaboradores tengan una actitud positiva frente al trabajo, mayor sentido de pertenencia  y motivación en su labor; una forma de liderazgo caracterizada por su dinamismo y adaptabilidad a los cambios del mercado y a las necesidades propias de la organización, logrando que los empleados sean autónomos en sus funciones y tengan la confianza necesaria para ser más productivos laboralmente.

Dirigir, motivar y orientar equipos es tarea primordial  del líder, como lo es también conocer  cada uno de los colaboradores de su organización y saber cómo llevar una comunicación asertiva de manera individual, como herramienta de un estilo de dirección basado en el trabajo articulado y concertado para el logro de los resultados.

Un adecuado liderazgo organizacional influye de manera positiva en todos los integrantes de la compañía, aprovechando las competencias, habilidades y capacidades orientadas al logro de resultados en las empresas y beneficios en la vida personal.

Uno solo de los colaboradores que tenga dentro de su proyecto de vida cambiar y mejorar su ambiente laboral y su cultura organizacional, además cuente con las habilidades necesarias para lograrlo, será un gran ejemplo para el resto de sus compañeros transformándolos y motivándolos a cumplir con objetivos y metas necesarios para el desarrollo de la organización.

Las empresas más innovadoras son aquellas que logran implementar planes y proyectos tendientes  a crear una cultura organizacional acorde a la organización y donde el liderazgo de directivos y colaboradores ayuden a mejorar la toma de decisiones  y  a la proyección de la compañía al futuro.